Pocas gestas individuales han inspirado el coraje personal y político como aquella bíblica del I Libro de Samuel, posiblemente la primera referencia escrita al triunfo de la inteligencia sobre el músculo, la destreza sobre la fuerza bruta, el pensamiento veloz sobre el único de la espada. Desde entonces, y durante tres milenios, un aliento de rebelión ha soplado para el pequeño, el apacible y el justo. Tirar con honda llega hasta hoy como expresión de acierto y el hito celebra aún el hecho contra natura del fuerte vencido por el débil.
Si no, desde luego, de un poder inspirador reconocido por la historiografía política, sí cabrían dudas del legendario episodio de su victoria sobre Goliat de Gad, el formidable filisteo, en quien se ha estudiado una acromegalia y visión deformada, ambas posible fruto de un adenoma pituitario y, en su caso, cooperantes al éxito de David. Historiadores de la Universidad de Maguncia afirman no encontrar prueba de que el rey David fuera el célebre pastorcillo valiente, de cuya bíblica victoria nació una estirpe y, más aún, hace 2004 años, «en la ciudad de David», un niño y un hecho que iba a cambiar la historia, que cabe mencionar que hay una estrella de Belén y una estrella de David.
Las fechas no cuadran
¿Quién era, pues, el rey David, el hijo de Jessé de Judea, ungido por Samuel y santificado luego por la hagiografía hebrea?, se pregunta Ralf Peter Märtin en el ensayo que publica en enero el «National Geographic Deutschland». Las fechas no cuadran, y alguna como la batalla del valle de Elah, la toma de Jerusalén a los jebusitas, la construcción del templo o la relación de David con el rey Saúl muestran incongruencias.
Un investigador alemán ha seguido las huellas del héroe bíblico, y los hitos del pastor contemporáneo de Aquiles y los del monarca israelita se entrecruzan con el diálogo divino y el destino de Israel, pero no llegan siempre o del todo a encontrarse. Wolfgang Zwickel, un historiador de Maguncia experto en el Antiguo Testamento no termina de encontrar al propio Goliat (árabe: Jálát), el «campeón» que medía seis codos y un palmo (1. Sam. 17,4); esto es, tres metros. Y, en todo caso, desde el propio Libro de los Reyes, que, como otros pasajes, parece entreverar dos versiones y anotaciones posteriores, ya existían dudas expertas de si realmente lo mató David o Elhanan, también belemita, hijo de Jaare-oregim, como dice el segundo libro de Samuel.
No es la primera vez que los historiadores se ven confundidos ante David. Pese a exhaustivas búsquedas arqueológicas nunca se ha encontrado traza alguna del apoteósico reinado; David no se estableció en el propio Jerusalén y el templo se construyó después. Pero Zwickel alberga dudas sobre el mismísimo episodio del combate. Para unos historiadores, David habría sido un jerarca fuerte e inmisericorde, para otros no más que un jefe tribal de un estado poco significante.
Es harto probable que quienes antes y después escribieron el pasaje en el libro de los profetas anteriores hayan centrado y resumido en David episodios diferenciados, sucedidos a distinta persona y a lo largo de cuando menos un siglo. Los versículos 32 y 55 del capítulo 17 del primer Samuel dan prueba del cruce: el rey Saúl conoce al primero y desconoce al segundo David; en otro pasaje es el pastorcillo que toma cinco cantos del río, pero luego un guerrero que se «retira a su tienda» tras descabezar a Goliat y mientras los israelitas persiguen a los filisteos hasta Gad.
Está también, como ha hecho ver Jonathan Kirsch en «King David: the real life of the man who ruled Israel», el pequeño músico que suaviza con su lira los males de espíritu de Saúl, el que defiende a sus ovejas del oso y el león con sus manos desnudas, el que despierta la envidia y la ira de Saúl, el amado por el hijo de éste, Jonatán, el exiliado entre los filisteos, el que toma la fortaleza de Sión y reina en Hebrón. Y, por supuesto, el ungido con aceite por Samuel, en uno de los libros más políticos, pues abandona la tradición antimonárquica aunando en David al querido tanto por Dios como por el pueblo.
Símbolo de la historia judía
El director del Instituto Arqueológico de la Universidad de Tel Aviv ve ante todo en David un símbolo de la historia judía. Como tal, reconoce Israel Finkelstein, los sabios que transcribieron la Biblia habrían circunscrito a su persona varios procesos de edificación del estado israelita, que sin embargo se habrían prolongado en el tiempo.
Evolución no infrecuente en el proceso de mitificación, lo cierto es que, en tiempos de la ocupación romana, el mito ya es tangible: a José de Nazareth de Galilea se lo presenta como un extranjero, «de la casa y linaje de David», como tal requerido de bajar a inscribirse en la ciudad de éste, Belén de Judea.
Y no cabe duda de que lo que sucediera hizo de David uno de los símbolos más poderosos de la Biblia, del destino israelí y el imaginario político, sólo tal vez suplantado pasajeramente por Espartaco entre la revolución obrera de entreguerras y en un período de creciente antisionismo. La documentación completa sobre el estudio aparece en el presente número de «National Geographic Deutschland», elaborada por Sisse Brimberg y Cotton Coulson.
Son unos artefactos datados entre los años 200 y 400 de nuestra Era. Se han encontrado por toda Europa y sus medidas varian entre los 4 y los 11 cms. Su manufactura es de bronce, madera o piedra.
Su mayor enigma es que se desconoce completamente el uso de estos aparatos. Se especula que podrian servir para colocar flores o velas dentro, instrumentos de topografia, un juguete o simplemente ser objetos de decoracion.
THIRST es la nueva película del interesantísimo director coreano Park Chan-wook, más conocido por su Trilogía de la Venganza (Sympathy for Mr. Vengueance, Old Boy y Sympathy for Lady Vengueance). Aunque su extraño film anterior, IM A CYBORG BUT THAT´S OK, no tuvo mucha repercusión en occidente, este nuevo film parece destinado repetir exitos anteriores: se trata de un cura de un pequeño pueblo que luego de un experimento médico fallido se convierte en un vampiro. La pelicula se estrena en Corea en abril y también llegaría a los cines de EEUU este año. Esperemos que a España no tarde mucho.
Saludos

Hubo una gran ciudad griega que se hundió en las aguas de un día a otro.Se llamaba Helike y estaba en el golfo de Corinto. Fue en 373 antes de Cristo (aC), pocas décadas antes de que Platón (429-347 aC) narrase la historia de la Atlántida en sus diálogos Timeo y Critias, cuando un terremoto y un tsunami acabaron con Helike. Era la capital de la Liga Aquea, compuesta entonces por doce ciudades griegas. Su santuario a Poseidón únicamente era superado en popularidad por el de Delfos, y tenía colonias en Asia Menor y el sur de Italia. En su día, la catástrofe se achacó -como en el caso de la Atlántida- a la ira de Poseidón por que los habitantes de Helike no habían regalado la estatua de bronce del dios a los colonos de Asia Menor o no les habían dejado usarla como molde para una propia. Al desastre de Helike hicieron referencia, entre otros, Pausanias y Ptolomeo, y, aunque los arqueólogos la han buscado durante décadas, no se encontró hasta hace poco. Lo hicieron Dora Katsonopoulou, de la Sociedad Helike, y Steven Soter, del Museo Americano de Historia Natural, en el verano de 2001.
Después de años de rastreo del subsuelo marino en el golfo de Corinto, el proyecto Helike acabó dando frutos gracias a que Katsonopoulou releyó los textos clásicos y concluyó que el poros en el que los autores decían que se había hundido la ciudad no sólo podía ser el mar, sino también una laguna interior; aunque hoy no existe en la región nada parecido a una laguna. A un kilómetro tierra adentro y a tres metros bajo tierra cerca de la población de Rizomylos, los investigadores hallaron los restos de una ciudad del siglo IV aC, debajo de una fina capa de arcilla con conchas de moluscos acuáticos. Lo más sorprendente es que, a 150 metros de la Helike clásica, los arqueólogos descubrieron una mucho más antigua -de entre 2600 y 2300 aC- que ya era una ciudad importante y mantenía contactos con la Troya de la época. Esta Helike de la Edad del Bronce, desconocida hasta ahora, también tuvo un final trágico y fue sepultada en el agua por un terremoto y un tsunami, como su sucesora.
¿Se inspiró Platón en la Helike clásica a la hora de destruir la Atlántida? Es posible que sí, que la proximidad temporal del hecho -ocurrió en 373 aC, en plena vida del filósofo- y el recuerdo de una gran ciudad griega castigada por Poseidón, y borrada del mapa de la noche a la mañana, le sirvieran de materia prima para un bello relato legendario. Pero nunca lo sabremos con certeza.
El Codex Seraphinianus es un libro escrito e ilustrado por Luigi Serafini nacido en Roma el 4 de agosto de 1949. Comenzó su carrera como arquitecto, pero es famoso alrededor del mundo por sus propuestas artísticas un poco fuera de lo normal. Además del codex, también es autor de la “Pulcinellopedia Piccola”.
Durante treinta meses transcurridos entre 1976 y 1978, el arquitecto italiano Luigi Serafini dio forma al Codex Seraphinianus, un libro ilustrado de casi 400 páginas sobre un mundo inventado, escrito en la lengua y el alfabeto de dicho mundo. Es una extraña enciclopedia escrita en un lenguaje inventado e indescifrable sobre temas tan variopintos como botánica, zoología, máquinas, razas, deportes y costumbres de un mundo imaginario que parece salido de una pintura de El Bosco, Escher, Dalí o Magritte.
Serafini opera en varios ambientes: ha trabajado en escultura, cerámica, composición, teatro, etc., y además tuvo una breve incursión en el diseño industrial ligado al cine -trabajó en ciertos diseños para la película de Federico Fellini, “La voce della luna”, con Roberto Benigni y Paolo Villaggio. Además de ser escritor para varias revistas italianas.
El idioma del codex es 100% inventado, pero algunos criptógrafos y especialistas señalan que puede que tenga algún significado. Esto, es por el hecho de que el codex contiene en 2 de sus folios algunas frases incoherentes en francés e inglés:
“…orgiaque girl emerged and guessed, the first day on the dam of Balbeo… ” ” still ” ” sculptor… to remember… here still ” ” here… wounded eyes ” in bulk then: ” to cross, aillor, it is, you, impassioned, USA, well, to believe, I, belief, by…”
Ellas están en el capítulo “Writing”, el cual es uno de los más interesantes del libro.
También es preciso señalar el hecho de que parece levemente basado en el cuento de Borges, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”.
Luigi Serafini, sin embargo, se niega a señalar qué trato de decir, al menos eso estipula su testamento, en el cual indica que el libro será explicado después de su muerte.
En su juventud, Sarah Lockwood contrajo matrimonio con William W. Winchester, heredero del gran imperio del rifle Winchester. Pero su felicidad duró poco, ya que su única hija Annie murió a los pocos meses de nacer, y pronto perdió a su marido debido a la tuberculosis.
Intentando huir del dolor, se trasladó a California donde gracias a su gran fortuna heredada compró una gran mansión. Un día, una adivina le dijo que sobre ella pesaba la maldición familiar de los Winchester. Todas aquellas personas muertas por un rifle Winchester la perseguían, pero ella no moriría mientras se mantuviera reformando la mansión.
Sarah ordenó la remodelación de la casa que no cesaba ni durante noche, ni ningún día durante los últimos 38 años. Como no había planos , la casa se convirtió en un auténtico laberinto
con escaleras que no llegaban a ninguna parte, chimeneas sin salida. Todo ello para intentar burlar a los fantasmas que la perseguían.
La casa cuenta con 4 plantas, 2 sótanos, 120 habitaciones, 40 dormitorios, 467 puertas, 40 escaleras y 17 chimeneas encontradas.

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