Kim Peek, la persona que inspiró la historia de ‘Rain Man’ (1988), gracias a la que Dustin Hoffman se alzó con un Óscar al mejor actor, murió el sábado en Utah a los 58 años a causa de un ataque al corazón.
En las últimas semanas Peek había sufrido una infección respiratoria, según explicó su padre, Fran Peek, el diario local ‘The Salt Lake Tribune’.
Peek sufría el síndrome de Savant, un estado patológico que se distingue por un conjunto de discapacidades físicas, mentales o motrices, que también viene acompañado de determinadas habilidades propias de superdotados.
“Su amplitud de memoria y de conocimientos eran increíbles”, declaró Daniel Christensen, profesor del Instituto Neuropsiquiátrico de la Universidad de Utah. “Era único. No sé si volverá a haber otra persona como Kim”, añadió.
Kim Peek nació el 11 de noviembre de 1951 y, a los nueve meses, los médicos estimaron que sufría un retraso mental severo. “Nos dijeron que debíamos ingresarlo en una institución especializada porque nunca caminaría ni hablaría”, explicó Fran Peek. “Pero rechazamos hacerlo”, añadió.
A los 16 meses su hijo demostró unas habilidades extraordinarias, ya que podía leer y memorizar volúmenes enteros de información. “Leyó todo Shakespeare, así como el Viejo y el Nuevo Testamento”, añadió Peek.
Posteriormente se descubrió que sufría una malformación del cerebro -le faltaba el tejido que conecta el hemisferio izquierdo con el derecho-, lo que le provocaba un fallo en el sistema de filtración de información y que le permitía retener el 98% de todo lo que leía, escuchaba o veía en la televisión. Una persona normal recuerda alrededor del 45%.
Su vida, hasta entonces volcada en las bibliotecas, cambió cuando conoció al guionista Barry Morrow, que escribió el guión de ‘Rain Man’, un filme de gran éxito dirigido por Barry Levinson y protagonizado por Tom Cruise y el propio Hoffman.
La película ganó un total de cuatro Óscar, incluidos el de mejor película, mejor director y mejor guión. La popularidad de la cinta le animó a salir de su reclusión y pasó dos décadas viajando por el mundo y asombrando a la gente con sus habilidades.
En el momento de su muerte, se estima que Peek se sabía de memoria al menos 9.000 libros.
Hoy 2 de diciembre es el cumple de Britney, por ello os dejo con esta foto para recordar sus buenos momentos.
Saludos

Susan Atkins, condenada por ocho homicidios perpetrados con otros miembros de la banda de Charles Manson en 1969, entre ellos la actriz Sharon Tate (esposa de Roman Polanski), falleció a los 61 años en California, informaron este viernes las autoridades.
Atkins, que padecía un tumor cerebral diagnosticado en 2008, murió en la noche del jueves al viernes en la Prisión Central de Mujeres, en Chowchilla, informó Terry Thornton, portavoz del Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California, donde fue trasladada un año antes de morir.
Tras una intervención quirúrgica en el cerebro y la amputación de una pierna, Atkins estaba paralizada y tenía dificultades para hablar. El 2 de septiembre, en la última audiencia para considerar su petición de libertad condicional, Atkins pudo hablar brevemente y recitó versos religiosos con la ayuda de su esposo, el abogado James Whitehouse.
Atklins cumplió 38 años de una sentencia de cadena perpetua, lo que la ha había convertido en la prisionera con más tiempo de reclusión entre las mujeres en las penitenciarías de California, señaló Thornton.
Atkins confesó que el 8 de agosto de 1969 mató a la actriz Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski, que fue ahorcada y recibió 16 puñaladas, asesinato en el que también murió el hijo que esperaba y estaba a punto de nacer.
“Estaba drogada, dopada con ácido”, declaró Atkins después de ser condenada. “No sé cuántas veces la acuchillé (a Tate) y no sé por qué lo hice. Ella rogándome y rogándome y rogándome y pidiéndome que no lo hiciera, me harté de escucharla y por eso la acuchillé”.
La noche siguiente Atkins acompañó a Manson y otros del grupo cuando irrumpieron en la casa de Leno y Rosemary LaBianca y los mataron. Atkins “era la más temible de las muchachas de Manson”, según Stephen Kay, uno de los fiscales en el caso y quien durante años argumentó contra la presa en las audiencias sobre libertad condicional. “Era muy violenta”.

Ultimamente mi novia me dice que no hago mas que poner guarrerias y tias en bolas en el blog. Yo le digo que no es cierto pero ella erre que erre y por ello hoy os traigo una bella historia de amor. El texto ha corrido por cientos de cadenas de emails y sale en un muchos blogs pero, a mi entender, lo principal de esta historia es la cercania. Me explico, siempre que se hablan de historias de amor se recurre a las novelas o el cine, ademas siempre ha pasado en epocas pasadas o son intemporales.
Pues bien, esta historia es contemporanea. Mientras que el hombre ha muerto hace poco la mujer sigue viviendo en la actualidad en su casa en China. Se podria ir a ver y hablar con ella de su historia y te la podria contar en primera persona. Cosas asi no ocurren muy a menudo.
Os dejo con la historia, que la disfruteis….
La historia se remonta a hace más de medio siglo cuando Liu Guojiang que tenía 19 años de edad, se enamoró de una mujer de 29, madre y viuda llamada Xu Chaoqing. En ese momento, era inaceptable e inmoral para un hombre joven y chino amar y convivir con una mujer mayor y con hijos. Para evitar el mercadeo de chismes y curiosidades, la pareja decidió irse a vivir a una inaccesible cueva en Jiangjin County en Chongqing, suroeste de China.
Perdida entre las montañas, y a salvo de críticas de familiares, amigos y vecinos por las diferencias de edades y las condiciones de sus respectivas vidas, la pareja padecía las condenas a su amor y Liu, en un heroico acto decidió construir un refugio muy artesanal para ambos alejados del caldo de reproches.
En un principio, no tenían nada, ni electricidad o incluso nada que llevarse a la boca excepto sus propios labios. Tenían que comer hierba y las raíces que encontraban en la montaña, y Liu fabricó artesanalmente una lámpara de queroseno ( traído de la ciudad ) que utilizaron para aligerar sus sombras.
La vida fue muy dura y Xu sintió que había atado Liu y le preguntó en varias ocasiones, “¿te arrepientes?” a lo que Liu siempre respondió, “Siempre y cuando seamos positivos, la vida va a mejorar”.
El camino hasta su recóndito hogar era muy complicado, paraje virgen y escarpados riscos conducían a una pequeña cueva donde firmaron sus mejores años. Al principio y debido a la dificultad, era sólo Liu el que bajaba de vez en cuando para casos de necesidad extrema relegando a Xu a la soledad de 2 intensas jornadas cuando marchaba su marido del hogar.
El “detalle” que Liu dedicó a su amada se fraguó a partir del segundo año, y durante más de 50. Liu decidió tallar, poco a poco y con sus propias manos los escalones necesarios para salvar los 1550 metros de desnivel de la montaña y así facilitar la bajada de su mujer.
En 2006, su historia se convirtió en la mejor historia de amor de China. El gobierno local decidió preservar la “escalera del amor” y el lugar donde vivió la pareja como un museo, para que esta historia de amor pueda ser recordada para siempre.
El premio por la historia fue recibido por uno de los hijos del los “modernos” Romeo y Julieta, Liu Mingsheng, quien acudió a la ceremonia con una pequeña y curiosa lámpara de queroseno hecha con un frasco de tinta por su propio padre. Liu hijo explicó que las lámparas caseras de queroseno han sido la única manera en la que sus padres han “iluminado” su amor refugiados en la montaña, y explicó que éstos no estuvieron presentes en la ceremonia de premiación debido a su avanzada edad.
Alejados del mundo y la civilización, Liu y Xu formaron su propia familia y tuvieron hijos y como en los cuentos de hadas, vivieron felices desde entonces en su original refugio, en el que permanecen juntos a pesar de su avanzada edad hasta principios de este año , cuando Liu murió en brazos de su mujer amada, en su hogar de siempre…después de una jornada de labores en el campo.
El 4 de noviembre de 1970, los servicios sociales de la ciudad de Los Ángeles descubrieron una niña de trece años en estado semisalvaje, una criatura incapaz de hablar después de haber pasado su vida encerrada en una habitación a oscuras y en condiciones infrahumanas. Según describieron los testigos, en aquella habitación no había más que una silla-orinal, algunos ejemplares atrasados de la revista TV-Guide y la jaula de alambre en la que su padre la encerraba para dormir cada noche.
Durante aquellos trece años de vida, la pequeña Genie, como la bautizaron más tarde los investigadores, había tenido prohibido hablar o emitir sonido alguno. Su padre le golpeaba salvajemente o le ladraba como un perro si se le ocurría hacer algún ruido. Además de mantenerla aislada del resto de la familia, aquel hombre no le proporcionó otro alimento que no fuera comida para bebé o huevos cocidos. El habitáculo donde permanecía recluida, con las ventanas selladas, apenas le permitía ver cinco centímetros de cielo.
Cuando los psicólogos examinaron a la niña, descubrieron que caminaba con dificultad y se comportaba como una criatura salvaje: escupía, arañaba o trataba de masturbarse compulsivamente. La niña tenía un vocabulario de veinte palabras, en su mayoría órdenes como “¡para!”, “no” o “¡ya no más!”.
Sin embargo, y a pesar de que fue trasladada de inmediato a un hospital de Los Ángeles, la pesadilla de la pequeña Genie aún no había terminado. Animados por el estreno de la película “El pequeño salvaje” de Truffaut, varios investigadores se interesaron por su caso y creyeron ver en ella una oportunidad para avanzar en sus estudios sobre el lenguaje y el cerebro humano.
Durante largos meses Genie fue sometida a decenas de pruebas, con un valor más experimental que terapéutico, mientras los investigadores se peleaban por ver quién se quedaba con su caso. La doctora Jeanne Butler, en concreto, presumía de que aquel caso iba a hacerle famosa y terminó llevándose a la niña a su propia casa, donde la grabó durante horas mientras realizaba con ella todo tipo de pruebas de dudoso valor científico.
Después de aquella situación, otra pareja de científicos, el matrimonio Rigler, se hizo cargo de Genie y siguió con los experimentos. A pesar de que hubo algunos progresos, las pruebas incluían actividades contradictorias para la niña, como obligarle a recordar lo que le hacía su padre o permitir que se arañara la cara como forma de expresar su rabia. Después de comprobar las irregularidades, y la ausencia de un plan científico, la Asociación de Salud Mental de los Estados Unidos retiró el apoyo económico a la investigación y los Rigler perdieron el interés por la niña.
Por si el desbarajuste era pequeño, un tribunal devolvió la custodia a la madre, que interpuso una demanda contra todo el equipo de investigación y el hospital infantil de Los Ángeles por haberla sometido a “excesivas e insoportables” pruebas. Finalmente, la madre no fue capaz de cuidar de Genie y la niña pasó por otros seis hogares adoptivos, en algunos de los cuales volvió a sufrir malos tratos que le llevaron a profundas regresiones.

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